“Dando a Elegir” y La Teoría de la Elección

Aunque se haga con las mejores intenciones, el modo en que algunos profesores utilizan la palabra ‘elegir’ quizás haga más bien que mal. Este artículo explica la razón por la que las versiones de ‘dar a elegir’ en algunas escuelas tiene un valor limitado, y cómo puede introducirse el uso terapéutico de “dar a elegir” para empoderar, en vez de para controlar, a los niños.

A menudo se malinterpreta el propósito de dar a elegir

Los profesores empiezan a recoger y usan ´dar a elegir´ para controlar a sus niños. Les oigo decir cosas como, “tendrás que acordarte de elegir bien”, “Estás eligiendo comportarte mal, y por lo tanto te vas a perder la hora del recreo”, “O eliges pedir perdón ahora o te quedas en clase a la hora de comer”… y así sucesivamente.

 

Los niños no comprenden, de manera natural, el por qué se comportan como lo hacen y necesitan que se les enseñe que pueden elegir su mal comportamiento, y no que se les diga después del suceso que han elegido ‘bien’ o ‘mal’. La Teoría de la Elección es la explicación de cómo y porqué nos comportamos de la manera en que lo hacemos. Cuanto más aprendan los niños sobre la Teoría de la Elección, más se dan cuenta de que ellos eligen la totalidad de su comportamiento. El problema con nosotros los adultos, es que no comprendemos que el único comportamiento que podemos controlar es el nuestro propio, e intentamos usar este ´dar a elegir´ como un modo de controlar en vez de empoderar a los niños.

 

Esto, el controlar, usando un aparente ´dar a elegir´, no tiene nada que ver con el significado terapéutico de la elección.

En sesiones de asesoramiento terapéutico usando la Teoría de la Elección, usamos ´dar a elegir´como una manera de incrementar su empoderamiento y responsabilidad.

El empoderamiento puede describirse como el hecho de dar el poder de tomar decisiones a un niño, a menudo asociado con una re-distribución de responsabilidad del padre o profesor hacia sus niños. El empoderamiento ayuda a los niños a que acepten autoridad y responsabilidad y a tomar la iniciativa.

El problema con usar términos como ‘Buena elección’, ´Mala elección’ es que éstas son evaluaciones del adulto sobre las elecciones del niño, y por lo tanto el aspecto terapéutico del ´dar a elegir´ se ignora.

Usando la Teoría de la Elección, donde reconocemos que es importante ayudar al niño a que aprenda a hacer sus propias conexiones entre una elección y las consecuencias, a un niño puede que se le dé las siguientes opciones:

“John, se que te cuesta quedarte sentado a la mesa durante todo el tiempo de la cena, pero aquí tienes algunas opciones: o me podrías ayudar a servir la comida, así no tienes que estar

sentado hasta que todos terminen, o podrías pedir que se te excusara durante 5 minutos cuando hayas terminado tu primer plato. ¿Cuál de estas te ayudaría?

 

(Introduciendo la idea de una consecuencia natural) “Cuando hayas completado tus deberes, podemos ir a nadar. Si eliges hacer esto antes de las 5, podremos ir hoy. Si no has terminado tus deberes antes de las 5, tendremos que esperar hasta el sábado para ir a nadar.”

Si no estás seguro de que tu ´dar a elegir´está basada en un tipo correcto de psicología, intenta reflexionar sobre si tu enfoque ayuda al niño a sentirse competente, respetado, libre y energizado, o si se siente atrapado, culpado, criticado y reñido por tu ´dar a elegir´. ¡Incluso podrías preguntárselo!

Investigación sobre el Cerebro y Dar a Elegir

De acuerdo con investigación sobre el cerebro, la elección cambia la química del cerebro. Cuando se nos da – y tomamos – elecciones sobre qué hacer y cómo hacerlo, el cerebro acaba en un estado químico mucho mejor que cuando se nos dice qué tenemos que hacer. La Elección y el tener el control (o incluso la percepción de que tienes el control) conducen a niveles más bajos de estrés y estimula la liberación de endorfinas que consiste en, entre otras cosas, los neurotransmisores ‘del placer’, dopamina y serotonina.

 

Sin embargo, si quitas el control, en vez de eso, el cerebro generará un neurotransmisor diferente – la noradrenalina – que inhibe el pensamiento, y que conduce a un estado de bajo ánimo, aprendizaje pobre y motivación reducida.

Si hemos de tener los MEJORES COLEGIOS DEL MUNDO, ¿qué perfil químico elegirías para nuestros niños y profesores?

¿Qué tipo de química cerebral estamos consiguiendo en nuestras aulas? Existen algunos buenos ejemplos de aulas que estimulan la elección y la responsabilidad, y nosotros tenemos que alentar esto.

Mientras la tecnología se desarrolla a pasos gigantescos en nuestras aulas, necesitamos asegurarnos que invirtamos por lo menos tanto en el desarrollo de una psicología adecuada para conseguir la calidad en la enseñanza y el aprendizaje para que nuestros colegios lleguen a ser ‘El-Lugar-Donde-Estar’ para nuestros niños y profesores.

 

Image Credits:v1nz`

 

 

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